miércoles, 4 de julio de 2012
Es curioso, después de tanto tiempo, volver aquí. Es casi divertido. Escribo esto para que tú, si tal vez lo lees, sepas que voy a escribir nuestra historia. Ya sabes, aquella en la que se demuestra cuánto vale un peine y cuánto valía nuestra amistad. Tal vez entres aquí melancólico y encuentres esto. Te aseguro que no es cosa del destino que lo haya escrito. También te aseguro que no soy la misma, pero sigues siendo aquella espina que se clava un poquito y necesito expulsarla definitivamente. De todos modos revisar los pocos emails que me quedan, lo poco que me queda de ti, hace reavivar un poco el dolor. Pero se que vale la pena. Porque después de tres años sin ti soy más fuerte. No necesito que me cuide nadie,a excepción de Él. Un Él con mayúscula que tú no te has ganado.
Es por eso, que necesito escribirlo. He escrito tantas veces sobre lo que yo sentía que no he escrito nada sobre lo que ha pasado. Realmente, creo que es la mejor manera de saldar esa deuda conmigo misma. No me importa si tú escribes tu "en busca de la felicidad" porque mi historia no irá en busca de nada de eso. Mi historia será tal cual, cuanto vivimos. Mejor o peor escrita, no importa. Plasmar todo lo que ocurrió es una necesidad, no un privilegio.
No me malinterpretes, no siento melancolía, ni pena, ni te echo de menos. A veces siento curiosidad, a veces rabia, a veces me pregunto ¿y si...?
Dudo que leas esto siquiera, pero quién sabe, tal vez pueda ver satisfecho ese capricho, sepas que aún existo y que lo recuerdo todo. No para recuperar una relación de amistad, ni para ser hermanos, ni para recordar juntos ingeniosos momentos o risas condenadas a un "XD" en la pantalla. Quisiera que tuvieras un poco de valor, que te dirigieras a mí como persona, y no como el personaje del cuento que querías crearte. Que soy María, no Alicia. Nunca lo fui aunque tú siempre lo quisiste.
Aunque realmente, ni lamentarte tú ni increparte yo sirve de nada. I´ts over, se podría decir. Finito. Se acabó. Y aunque esa parte estúpida de mí (ya casi reducida a cenizas) querría tener noticias tuyas, soy consciente de que la situación actual está bien. Porque si dañas como dañaste una vez, puedes hacerlo cuantas quieras. Porque siempre has sido quien desequilibraba mi vida (al contrario de lo que siempre habías pensado) y adoro el equilibrio y la tranquilidad actual.
He de admitir que siento la tentación de dejarte la dirección del blog en tu tuenti, estupidez que no pienso hacer. Al fin y al cabo, ya me arrastré lo suficiente. Mejor dicho, ya se arrastró ella lo suficiente. Un ella que no es mi yo actual.
Ya no creo en ángeles de alas grises, ni creo en tus cuentos, ni creo en trenes que unen a personas predestinadas. No creo en pasar tardes enteras pensando en quien no aparecerá nunca.
En fin, si leyeras esto, al menos dígnate a comentar, que no cuesta tanto. Si alguna vez apreciaste siquiera una parte de la niña que yo era, dígnate a contestar. Ni siquiera te pido que lo hagas por respeto, porque se que eso es algo a lo que no puedo aspirar por tu parte. Hace mucho que lo se. Pero al menos, por pasar el rato, dame un pequeño párrafo más para mi historia. Un pequeño epílogo con alguna frase ingeniosa, sin pedir perdones ni esbozar un "tata" en tus palabras, por favor.
Necesitaría terminar esta historia como Dios manda... aunque creo que en esto tampoco me ayudarás.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)