
Tomé la caja entre mis manos, ya terminada. Cartulinas, pegamento, celo, nervios y tijeras rodearon su creación. Creo que el regalo me estaba haciendo más ilusión a mí de la que le haría a él. Morado y rojo volaban ante mis ojos, mientras intentaba recortar y pegar y pensar en como quería prepararlo todo.
Una caja, sentimientos. Quería reflejar al menos una parte de ellos, una mínima parte comparada con los doce meses que él me había regalado a su lado. ¿Qué menos?
Pronto concluiría lo que quería hacer, esperaba sorprenderle y que el contenido de la caja creara montones de ratos tan especiales y maravillosos como todos los ya vividos. Sólo quedaba esperar hasta el día 14, cuando sus perfectas manos abrieran ese pedazo de cartón y sus ojos se abrieran de sorpresa y, quizás, de alegría.
Aviso para cierta personita: La imagen NO es la caja que te tengo preparada ;)
Jajaja qué genial!:)
ResponderEliminarHay veces que lo que regalamos nos hace más ilusión a nosotros, por el simple hecho, de recordar, de ilusionarnos, y de verlos felices :)
Es genial, absolutamente genial.
Espero que todo salga bien ;)
va a qedar re linda ! y si le pusiste tanto amor a la otra persona seguro le va a encantar!
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