viernes, 6 de agosto de 2010




Te dije que te cansarías de mí, que soy difícil, y a cambio tú me cogiste de la mano. En lugar de huir de mis altibajos o de mis ojeras me apretaste contra tu pecho y me dijiste que siempre estarás ahí. Me has querido todo este tiempo. Sin excepción.
Ni siquiera me alzaste la voz cuando te dije lo poco que me gusta uno de tus hobbies, ni cuando me enfurruñé porque sigues fumando.
Sólo me diste la espalda una vez para hacerte el enfadado, pidiéndome un poquito de atención. Buscando una caricia, o que te diera esos mimitos que nos gustan tanto.
Cuántas veces te he advertido de que, si me enamorabas, deberías atenerte a las consecuencias. Porque te amaría para siempre. Recuerda cuando te dije, hace ya más de un año, que no quería enamorarme de ti. Que me daba miedo volver a sentir y padecer. Te lo repetí hasta la saciedad, aun cuando en el fondo ambos sabíamos que no teníamos elección, que ya nos habíamos instalado en el corazón del otro.
En unos pocos días, un puñado de horas que deseo engullir cuanto antes, un año habrá pasado para nosotros. Tiempo suficiente para hacerme comprender que eres la única persona que no se cansaría de mí y de quien jamás me cansaría
Porque tú tienes la única llave para mis sentimientos, ya te has aposentado en ellos y de seguro nunca saldrás de allí.

3 comentarios:

  1. :)
    Que cosas tan bonitas María :)
    Está claro que vivís algo especial. Mantenerlo ;)
    Un beso María!

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  2. Escribes exactamente lo que siento...
    sólo que él creo que sí se cansó, se fue y todavía no ha vuelto...

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  3. me encanta la historia maria ^^
    espero verte pronto y decirte en persona
    k me encanta como escribes ^^
    besikos

    de:Blanca

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