viernes, 20 de agosto de 2010




Te regalé una cosquilla, un susto, una regañina y una mueca. Por si no era suficiente estornudé, bostecé, me quejé de jaqueca y te recordé lo mucho que me gustan los masajes (tus masajes).
Además me puse triste sin saber la razón, me golpeé contra el mueble de tu pasillo (y contra una puerta, y tropecé sola, pisé a tu perro al bajar de la cama y me di un cabezazo contra la estantería) y dejé que mi estómago rugiera creando la banda sonora de la tarde.
Aun con todo esto, me quieres. Me regalas tus sonrisas, miradas y expresiones divertidas. Te preocupas si me enfermo o si mi ánimo decae, me acaricias aunque estés cansado sólo porque sabes que lo aprecio.
Me mimas, me consientes, me cuidas y me escuchas.
Siempre aciertas al aconsejarme, y con los regalos.
Me abrazas justo cuando más lo necesito, y me besas de un modo en que olvido al mundo y quedamos sólo tu y yo. O sólo tú, porque me pierdo a mi mísma en tus labios.
Cocinas para mí, incluso estando agotado corres tras el bus que me rapta cada noche, te quedas cinco minutos más (acaban siendo veinte) online para seguir hablando conmigo.
Me dices cosas bonitas y te conviertes en mi poeta y cantante preferido (mientras tanto yo te recuerdo las faltas de ortografía y que la consola siempre dice que entono mejor que tú una de tus canciones preferidas).
Siempre estás atento a que no pase demasiado calor ni demasiado frío, a que esté cómoda.
Me prestas pañuelos con tu aroma, me traes agua fresca cuando "me muero de sed".
Además, ¿Cómo olvidar que dejas que acapare tu brazo cuando tengo sueño y la use como almohada aunque tenga un cojín al lado?
E incluso me ves siempre con buenos ojos, me ves despeinada y no sales corriendo, dices que no tenga ojeras aunque las vaya arrastrando por el suelo.
Te enfadas porque no me gusto lo suficiente y me recuerdas que sin ser perfectos somos los mejores.
Logras que me sienta amada, especial, importante para tí.
¿Y me dices que "te aguanto"? ¿Que no comprendes como soporto tu locura? Es sencillo. Tu locura, como sueles decirme, es la de estar enamorado. Qué loco estás por quererme tanto. Cómo me gusta, y sigo sin comprender cuándo surgió esa locura, si en la primera cosquilla o en el primer abrazo.

3 comentarios:

  1. Aiiiiish, dios, qué cosa tan preciosa!:O
    Genial, María, genia, consigues que se em encoja el corazón ;)

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  2. "Que no comprendes como soporto tu locura? Es sencillo. Tu locura, como sueles decirme, es la de estar enamorado".
    Me encanto esta frase, llegue a tu blog, revisando los blog de personas que me siguen, me gusta como escribes... Te sigo, asi estare más cerca de tus futuras entradas.

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