miércoles, 1 de septiembre de 2010



Esa niña de vestido rosa llora porque no estás con ella. Se ha tumbado en su cama vacía derramando lágrimas sin poder alejar su sufrimiento, y se ha quedado dormida. Sin ti a su lado, todo serán pesadillas. Al despertar ha recordado todo de golpe, y sus ojos han vuelto a humedecerse. Por suerte, las risas de la habitación de al lado le han hecho sentirse un poco mejor. Un poco.
Se ha levantado, ha ocupado su tiempo para no recordarte…imposible. Todo lo que hacía tenía que ver contigo. Incluso leer, o pestañear, o hacer problemas de matemáticas. Te escondes tras cada letra o número, bajo cada imagen y pensamiento, en toda acción que realiza.
Eres su mundo y su razón para continuar, y ahora no la estás mirando a los ojos, y por eso se pierde. Está oscuro y frío sin ti. Faltan la luz y la calidez que irradia tu persona cada vez que vas a su encuentro. Eres su mundo y en cambio debe caminar por él sin ti.
El vestido rosa se ha manchado de lágrimas y de tinta, y ahora debe lavarlo a mano y dejarlo secar y ponerse en su lugar un chándal viejo. Abraza aquel peluche que le regalaste mientras intenta imaginar que todavía lleva puesto el vestido.
Se aferra a él porque era la ropa que vestía la última vez que te besó.
Es verano, pero siente frío y se le erizan los vellos de la piel, como aquella vez que estabais en la piscina y el agua estaba tan fresca. Lo recuerda y trata de reprimir un sollozo mientras deja el muñeco que estaba sujetando y corre por el pasillo.
Ya está sola en casa, gracias a Dios. Puede recordarte mientras te habla, mientras grita a la nada que te está llamando y no respondes. Como nadie la mira, toma el vestido arrugado y empapado y se lo coloca tras deshacerse del chándal.
Camina con los pies descalzos por el pasillo, mientras recuerda el día en que te contó que los pasillos siempre la habían asustado. Hoy no es diferente. Lo peor es que ahora no estás cogiéndole de la mano y susurrándole que no hay problema y que estás a su lado. Porque no lo estás.
Entonces se sienta en mitad de la nada (del pasillo, realmente, aunque ella ha perdido la noción del tiempo y del espacio) y decide esperar. A que alguien o algo se la lleve, un monstruo o una pulmonía o quizás tú.
Sigue esperando.

5 comentarios:

  1. Me gusta mucho mucho este texto...
    me siento muy identificada
    un besito:)

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  2. Que Lindo escribes.. Me encanta pasar por aqui a leer (:

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  3. me encanta
    me gusta leer tus textos me acen desentenderme de mis problemas pr un tempo.
    sigue escribiendo como sabes k son geniales ^^
    besos maria aver si nos bemos ^^
    de:Blanca

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  4. piel de gallina...
    precioso... =)
    un besillo de loca

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