Hola cariño:
Te has olvidado una sonrisa en mi casa, deberías venir a recogerla.
Ahora me está mirando suplicante, esperando tu llegada. Quiere colocarse en tu rostro, que la abraces y le hagas sentir útil. La he guardado en una cajita sobre mi mesilla, para que no se pierda, para que no se manche de problemas.
Ayer, cuando te fuiste, la encontré temblando en un rincón ¡Sentí tanta lástima por ella! Así que la subí hasta mi boca, y le hice un hueco entre mis labios. Espero que no creas que quería robártela, sólo quería que viera tu foto desde una buena perspectiva.
Tu sonrisa, ahora conmigo, coincide en que la foto es preciosa (claro, como aparece en ella le gusta alagarse). No le he contradicho. Te sienta de maravilla su presencia.
Siento decirte que, aunque nos hacemos compañia, es necesario que regreses. ¡Sin tí no sabe vivir! No puedo mantenerla en mi rostro si tú no estás. Eres tú quien la produce, esta sonrisa (¿mi sonrisa?) es toda tuya.
La verdad, a ratos la saco de su caja y la paseo un ratito, pero enseguida me canso (pesa mucho si tú no me ayudas a sostenerla)
Cielo, siento escribirte así, tan de repente y pidiéndote que vuelvas, pero esque ella te echa en falta y a decir verdad...cada vez se siente más débil si tú no estás.
Ojalá te vea pronto para que puedas sanarla (sanarme) de la enfermedad de tu ausencia.
Tu sonrisita que te añora.
María
Esta entrada es enorme, pocas personas puedes transmitir lo que tu has trasmitido, te sigo, me encanta tu forma de escribir.
ResponderEliminarPasate por http://idiliomental.blogspot.com